En Estados Unidos, algunos estados y distritos escolares están reevaluando la política de un dispositivo por cada estudiante, que se generalizó durante la pandemia. Estados como Iowa y Utah han aprobado leyes que limitan las clases digitales para los estudiantes de primaria. Las escuelas de Los Ángeles y Georgia también han adoptado políticas que requieren que los dispositivos solo se utilicen cuando aporten un beneficio concreto a la educación.
Estos cambios buscan reemplazar el uso pasivo de dispositivos digitales por un uso intencional y efectivo. La Academia Americana de Pediatría destaca la importancia de la calidad de las experiencias digitales y de lo que estas experiencias reemplazan, en lugar de centrarse únicamente en el tiempo de pantalla. Por ejemplo, el uso pasivo de pantallas que reemplaza el sueño, la actividad física o las interacciones cara a cara puede tener efectos negativos en la salud de los niños.
El papel de la tecnología en la educación ya no se centra solo en el acceso a los dispositivos, sino en cómo se utilizan. Para los estudiantes más grandes, la tecnología puede desempeñar un papel central en áreas como la programación, el análisis de datos y la modelización de sistemas complejos. Sin embargo, para los niños más pequeños, el juego, la conversación, la escritura y las oportunidades de aprendizaje sin pantalla son más importantes.
