OpenAI anunció que rescindió los contratos laborales de tres investigadores tras detectar que manejaron información sensible de forma contraria a las políticas de la empresa y fuera de los procedimientos corporativos establecidos.

Un portavoz de la compañía indicó que una auditoría interna concluyó que estas personas violaron los principios de confianza, pero precisó que la salida no se debió a que hubieran planteado preocupaciones de seguridad, sino al incumplimiento de las normas de tratamiento de la información.

Al menos dos de los investigadores despedidos formaban parte de los equipos encargados de examinar la seguridad de los modelos de inteligencia artificial.