Phineas Fisher llamó por primera vez la atención del público en 2014 al filtrar los datos de FinFisher. Los ataques no fueron solo logros técnicos, sino también mensajes políticos: desafiar los límites legales y éticos de los software que los gobiernos usan para vigilar a sus ciudadanos. La gran filtración contra Hacking Team contenía más de 400 GB de datos y permitió revelar escándalos de vigilancia en América Latina.
Fisher también atacó a sindicatos policiales de Cataluña, al partido gobernante de Turquía y al Cayman National Bank tras el ataque a Hacking Team. Estos ataques no solo consistieron en robar datos, sino que fueron acciones ideológicas respaldadas por videos explicativos y manifiestos. Al menos 10.000 dólares en Bitcoin fueron donados a Rojava. Estas acciones demuestran que actúa como un agente cibernético.
Su identidad sigue siendo secreta. Los textos escritos en español, las conexiones con América Latina y las inconsistencias en sus propias declaraciones dificultan descubrir su verdadera identidad. No se ha encontrado ninguna prueba concreta sobre quién es. Desde 2019, ninguna de sus cuentas en redes sociales ha estado activa. Sin embargo, fuentes confirman que aún está vivo y que ha mantenido comunicación en los últimos años.
