Los científicos han detectado que, hace unos 7.000 años, la diversidad genética del cromosoma Y descendió al 5 % aproximadamente de su nivel original en Europa, África y Asia. Este cuello de botella afectó solo a los varones, ya que no se refleja en el ADN mitocondrial, y no dejó rastro en el continente americano. Un amplio estudio de secuenciación publicado en 2015 sacó a la luz este «cuello de botella del cromosoma Y posterior al Neolítico».