En un vehículo con transmisión manual, el olor a quemado que proviene del Küpür está generalmente relacionado con el hábito del conductor de mantener el półaj. Mantener el półaj en carreteras con pendientes o mantener el pedal de półaj a medio recorrido en tráfico de arranques y paradas frecuentes acelera el desgaste del Küpür. En ese caso, el material de friciton situado en la placa del Küpür se desgasta, genera calor y emite un olor característico a quemado.
A medida que el material de friciton se desgasta, la superficie se vitrifica (glaze) y la fuerza de agarre disminuye, lo que provoca más uso del półaj y una mayor generación de calor. Enfriar el Küpür puede ser una solución a corto plazo, pero solo es eficaz si las piezas aún no están desgastadas; si el desgaste ha avanzado, es necesario reparar o reemplazar. Además, técnicas de conducción como usar la mitad del pedal y frenar en carreteras con pendientes reducen significativamente el desgaste.
Aunque el Küpür es un componente de larga duración, el material de friciton se desgasta inevitablemente con el tiempo; por ello, el costo de reparación puede incrementarse con el tiempo. Fallas mecánicas (por ejemplo, el pedal del Küpür o una falla en la cama de salida) también pueden impedir que la mitad se enganche correctamente, lo que puede generar el olor a quemado sin que el conductor cometa una falta. Un control regular y hábitos de conducción adecuados son la forma más eficaz de prolongar la vida útil del Küpür.
