Pedro, conductor de autobús en España, explicó que los diseños ruidosos y complejos de los asientos de transporte colectivo no son simplemente una elección estética, sino una solución práctica. Desde 1923, en Londres, esta tradición comenzó con telas de moquette, cuyo objetivo era ocultar las manchas, suciedad y desgaste causados por el uso diario de cientos de pasajeros. En telas de un solo color, estos defectos serían evidentes, pero gracias a los diseños geométricos contrastantes, se vuelven imperceptibles.