Un estudio publicado en una revista internacional muestra que un proceso de teñido sin metales aumenta la resistencia de los tintes vegetales en textiles. Los investigadores desarrollaron un nuevo sistema mordiente utilizando quitosano modificado y ácido elágico.
Este sistema logra la adherencia del tinte a la fibra mediante atracción electrostática y enlaces de hidrógeno; se prefiere esta interacción para que el tinte no se altere permanentemente. Al optimizar las condiciones de teñido, como la temperatura, la acidez y el tratamiento al vapor, el 70% del tinte permanece después de 25 lavados, manteniendo una alta resistencia al agua y a la luz, y un rendimiento antibacteriano superior al 90%.
La rápida decoloración de los tintes naturales y la contaminación de los mordientes metálicos tradicionales han limitado el uso de estos tintes en textiles funcionales. Aunque el nuevo proceso elimina este contaminante, se necesitan más estudios para escalar la producción y adaptarlo a diferentes tipos de textiles. La fuente no proporciona un calendario para la aplicación comercial.
