Los motores de combustión interna funcionan a temperaturas muy altas debido a que dependen de la combustión para producir potencia. La parte superior de un pistón puede alcanzar hasta 700 grados Fahrenheit debido a los efectos de las explosiones que ocurren miles de veces por minuto. Para equilibrar este calor, la mayoría de los automóviles utilizan sistemas de enfriamiento por agua, y el líquido de enfriamiento se hace circular alrededor del motor para mantener la temperatura a un nivel sostenible.