Investigadores de la Simon Fraser University analizaron los huesos de tortugas marinas en sitios arqueológicos de Curaçao y Bonaire, revelando relaciones humano-tortuga que datan de 1000 años. El estudio examina la dinámica de poblaciones antiguas para informar estrategias de conservación actuales.
Mediante el método Zooarchaeology by Mass Spectrometry (ZooMS), se identificaron 13 muestras como tortugas verdes, 10 como caretta caretta y 2 como tortugas carey. Aunque las tortugas verdes fueron las más cazadas, su población actual muestra signos de recuperación. Las caretta caretta, aunque fueron la segunda especie más cazada, son raras en la actualidad. Las tortugas carey, en cambio, no parecen haber sido cazadas.
El estudio sugiere que las preferencias de caza del pasado aún influyen en la actualidad. Por ejemplo, la disminución en la caza de caretta caretta se ha asociado con la reducción de las poblaciones de queen conch. Estos hallazgos podrían contribuir al éxito de los programas actuales de restauración de conch.
