El Polaroid 630 SL Lightmixer, fabricado a finales de los 80 y principios de los 90 como parte de la serie 600, fue construido completamente con plástico y ensamblado en cajas de plástico para facilitar su montaje. Comprado por 10 dólares en estado defectuoso, el dispositivo presentaba problemas como fallo en el botón de disparo y la incapacidad de capturar imágenes, además de una erosión en sus conexiones.
La limpieza de las conexiones y la reparación del cable de cobre frágil mediante el método de brazado permitió que el dispositivo comenzara a funcionar como en los años 1990.
Hoy en día, el dispositivo sigue siendo compatible con la película de la serie 600, lo que demuestra el potencial de nostalgia retro de este tipo de equipos antiguos.
