Entre 2024 y 2025, en los EE. UU., los conductores de prueba de dos grandes compañías de taxis autónomos resultaron heridos al menos 24 veces a causa de frenados bruscos y desviaciones de dirección. Los informes de accidentes incluyen dolor de cuello y espalda, fractura de muñeca e incapacidad laboral prolongada.

Las lesiones se originan principalmente por frenados excesivos provocados por la detección errónea de objetos en la vía por parte del sistema. Un SUV modificado puede frenar bruscamente a cualquier velocidad; a veces el sistema se apaga por completo y provoca una parada súbita a alta velocidad. Los vehículos de la otra compañía mostraron errores como retroceso inesperado y el volante golpeando la mano del conductor.

La empresa anunció que, tras una inspección de una agencia nacional de seguridad en 2025, retiró todos sus vehículos y corrigió el error de software, pero los problemas de frenado siguen reportándose durante la fase de pruebas. La compañía solo informa los accidentes de sus empleados, mientras que los datos sobre la seguridad de los pasajeros no se hacen públicos. Las pruebas continúan en varias ciudades y la magnitud exacta de los riesgos de seguridad sigue sin estar clara.