Investigadores del MD Anderson Cancer Center descubrieron que la proteína BRAF, asociada al cáncer, desencadena dolor nervioso crónico después de una lesión nerviosa. También demostraron que los inhibidores de BRAF actualmente disponibles, los medicamentos krebs, reducen esta sensibilidad al dolor en modelos preclínicos.
En modelos de lesión nerviosa, BRAF se transporta desde neuronas sensoriales periféricas hasta las sinapsis de la médula espinal y aumenta la actividad del receptor NMDA. Los animales tratados con el inhibidor de BRAF vemurafenib o con el inhibidor de MEK selumetinib mostraron sensibilidad al tacto, presión y calor.
La eliminación del gen Braf disminuyó la sensibilidad al dolor persistente, mientras que la activación directa de BRAF provocó sensibilidad al dolor incluso sin lesión. Los hallazgos siguen en fase preclínica; antes de pasar a ensayos en humanos, deben determinarse la dosis adecuada, la vía de administración y los posibles efectos adversos, y también investigarse cómo BRAF se transporta a la médula espinal después de la lesión.
