El análisis de dos pequeños braseros de terracota encontrados en Pompeya y en la cercana Boscoreale reveló los rastros de los olores utilizados en los rituales domésticos de hace 2000 años.

Los investigadores, al analizar las huellas minerales microscópicas, las estructuras de sílice de las plantas y las huellas moleculares de los compuestos orgánicos en los braseros, determinaron que los interiores de las casas ricas olían a leñoso, terroso y limón.

Las huellas en los braseros indican que se utilizaron tanto plantas locales como mezclas de olores exquisitos importados de regiones lejanas, pero no se encontró ninguna huella del uso de otros combustibles como el estiércol animal.