El avance de la inteligencia artificial está desafiando la seguridad de la identidad, facilitando que los atacantes superen los métodos tradicionales de autenticación (contraseñas, MFA, ubicación IP, etc.). La IA acelera los procesos de creación de correos electrónicos de phishing, robo de credenciales y superación de MFA, pero los mecanismos básicos de estos ataques no cambian.

Las señales de seguridad tradicionales (contraseñas, MFA, ubicación IP, etc.) permiten a los atacantes imitarlos o superarlos más fácilmente. Por ejemplo, los correos electrónicos de phishing ahora son más personalizados y realistas, y los códigos MFA pueden ser obtenidos mediante phishing. Por lo tanto, las empresas deben adoptar medidas de Zero Trust para prevenir los accesos 'legítimos' desde infraestructuras controladas por atacantes.

La seguridad de los dispositivos juega un papel importante en la solución de este problema. Las empresas pueden limitar la capacidad de los atacantes para imitar accesos legítimos al restringir el acceso solo a hardware autorizado. Además, la evaluación continua del usuario y el dispositivo permite ajustar el nivel de acceso según el nivel de riesgo.