A principios de 2025, los investigadores de NIST y sus socios de colaboración enviaron pares de fotones entrelazados de 62 kilómetros de longitud a través de fibra aérea en los alrededores de Maryland y demostraron la estabilidad de la conexión cuántica. Los cambios de temperatura en la fibra, así como los efectos del viento y los pájaros, podían doblar y distorsionar la polarización de los fotones; por lo tanto, los investigadores utilizaron dispositivos de referencia de luz desarrollados por Qunnect para medir en tiempo real los cambios en la fibra y aplicarlos inversamente a los fotones.
De esta manera, el estado cuántico de los fotones entrelazados se mantuvo y se transmitieron 1.500 pares por segundo, manteniendo la conexión durante el 92,8 % del período de 24 horas. Este experimento no batió el récord establecido en 2022 por un grupo europeo que utilizó 248 kilómetros de fibra subterránea, y la tasa de fotones requerida para redes cuánticas prácticas siguió siendo baja.
Sin embargo, al demostrar que podía funcionar de manera resistente al ruido en la fibra en un entorno exterior realista, se proporcionó evidencia de que los protocolos de red cuántica podrían funcionar en condiciones del mundo real.
