Antes de las elecciones presidenciales de Rumania de 2024, cuentas de TikTok que durante mucho tiempo habían compartido contenido de moda y belleza, se convirtieron en contenido que apoyaba a un candidato político desconocido llamado Calin Georgescu. Este contenido fue visto 120 millones de veces y Georgescu obtuvo el 23% de los votos, ganando la primera ronda con una ventaja significativa sobre sus anteriores niveles de apoyo. Investigadores de la Universidad de Maastricht solicitaron acceso a la API de TikTok en virtud de la Ley de Servicios Digitales de la UE para comprender cómo se financió esta campaña, pero su solicitud fue rechazada.
Dos meses después, TikTok identificó 116.000 cuentas sospechosas y eliminó 27.000 de ellas por estar relacionadas con una red de interacciones falsas administrada por un tercero. La plataforma declaró que no sabía quién había creado esta red ni de dónde provenía. Informes de inteligencia de Rumania mostraron que Georgescu recibió un trato prioritario en TikTok y que Rusia coordinó la campaña.
Los resultados de las elecciones fueron anulados y Nicușor Dan ganó en la segunda ronda. Georgescu calificó la decisión de anular los resultados como un golpe. Los investigadores argumentan que las grandes empresas tecnológicas no están cumpliendo con sus compromisos de transparencia para contrarrestar las amenazas a los procesos democráticos en Europa.
