Las preocupaciones sobre la capacidad futura de las computadoras cuánticas para romper los algoritmos tradicionales RSA y ECC hacen obligatoria la adopción rápida de la criptografía resistente a cuánticos. En 2024, NIST estandarizó el algoritmo de firma ML-DSA, y grandes empresas como Cloudflare ya lo utilizan en una gran parte de su tráfico de datos. Sin embargo, ML-DSA es desventajoso en comparación con los algoritmos clásicos en términos de tamaño de firma y costo computacional. Por ello, se considera una solución temporal, mientras se avanza hacia una infraestructura completamente resistente a cuánticos con una meta para 2029.

Se están desarrollando alternativas superiores: SQIsign tiene un tamaño de firma muy pequeño (148 bytes), pero es lenta en la firma y difícil de implementar contra ataques de side-channel. Por ello, tiene potencial en escenarios de uso offline, como firmas de CA o DNSSEC. UOV ofrece firmas extremadamente pequeñas (96 bytes), pero su clave pública es muy grande (66 kB), lo que la hace adecuada para claves previamente distribuidas, como certificados raíz, pero demasiado pesada para navegadores.

NIST lanzó en 2025 un nuevo ciclo de evaluación para probar la seguridad de estos algoritmos. Algoritmos multivariados como UOV han sido comprometidos en el pasado, pero las versiones actuales se han vuelto más seguras mediante parámetros más conservadores. Mientras los avances continúan, es crítico investigar algoritmos de firma más eficientes y seguros, además del uso temporal de ML-DSA. Este proceso moldeará el futuro de la criptografía.