Un esqueleto encontrado durante las excavaciones del Castillo de Stirling en Escocia en 1997 puede representar el primer caso confirmado de una persona muerta por un trebuchet.
Los huesos del esqueleto mostraban heridas graves y se cree que podrían haber sido causadas por un trebuchet.
Los investigadores afirman que este descubrimiento puede ofrecer una oportunidad importante para comprender cómo se libraron las guerras a lo largo de la historia.
