La alta demanda en el mercado inmobiliario español está obligando a los propietarios a reconfigurar los espacios interiores de sus viviendas.

Hilal, estudiante de 21 años que vive en Málaga, paga 450 euros al mes en un piso donde el salón ha sido convertido en dormitorio; sus amigos, en habitaciones más pequeñas, pagan entre 360 y 410 euros al mes.

En Madrid y Barcelona, terrazas y salones se cierran y reducen para crear dormitorios adicionales, hasta el punto de que cada habitación se convierte en una unidad independiente alquilable por hasta 800 euros mensuales.