Los investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Biomédicas (VMBS) de la Universidad de Texas A&M descubrieron que el polietileno puede contribuir a la grasa en el hígado y que este efecto puede empeorar con una dieta poco saludable. El polietileno es uno de los plásticos más producidos en el mundo y se utiliza comúnmente en envases de alimentos, envolturas plásticas, contenedores de almacenamiento y revestimientos internos de tazas de bebida.
Los efectos del polietileno en el hígado se vuelven más pronunciados cuando se combinan con una dieta poco saludable (alta en grasa, fructosa y colesterol). Esto sugiere que la exposición ambiental y la nutrición pueden interactuar en la progresión del daño hepático. Los investigadores encontraron que el polietileno afecta los mecanismos naturales de defensa y reparación del hígado.
Los investigadores utilizaron la tecnología de transcripción mecanística para comprender mejor los efectos del polietileno en el hígado. Esta tecnología mide la actividad genética mientras mantiene la integridad del tejido, lo que permite relacionar los cambios en la expresión genética con las áreas dañadas del hígado. Los investigadores identificaron que ciertas proteínas y genes, como PPAR-alfa y ANXA2, desempeñan un papel en el daño hepático.
