La aeronave de prueba X-62A VISTA realizó aterrizajes totalmente automáticos con inteligencia artificial utilizando datos de sensores reales en la Base de la Fuerza Aérea Edwards. Esto representa un hito importante en la guerra aérea automatizada. La aeronave consumió datos de seguimiento de objetivos reales y ruidosos provenientes del sistema IRST (Búsqueda y Seguimiento por Infrarrojos) Legion Pod, completando 27 aterrizajes tácticos aéreos.

La aeronave logró este éxito utilizando el marco de agentes de inteligencia artificial 'Supermassive' desarrollado por Skunk Works de Lockheed Martin. Este marco permitió a las aeronaves pasar de la navegación automática a maniobras de combate dinámicas y automáticas. Además, gracias al Legion Pod, el X-62A rastreó pasivamente la firma térmica del avión de 'amenaza' T-38 Talon sin usar radar activo, manteniendo así su sigilo.

Estas pruebas se consideran un paso importante en el desarrollo de la superioridad aérea apoyada por inteligencia artificial. Ron Fehlen de Lockheed Martin describió este logro como una indicación de que el ciclo 'sensor-to-action' se ha cerrado de manera efectiva y confiable.