Un estudio internacional publicado en la revista Science Advances analizó mediante tomografía computarizada los huesos fósiles de siete antepasados humanos con una antigüedad de entre 1,5 y 3,7 millones de años, arrojando luz sobre la estrategia de locomoción de Australopithecus.

Los investigadores midieron la resistencia a la flexión y torsión de los huesos del brazo y el muslo, determinando que estos primeros antepasados poseían extremidades superiores robustas, similares a las de los monos modernos, y extremidades inferiores fuertes, parecidas a las del ser humano moderno.

Esta estructura 'en mosaico' demuestra que Australopithecus pasó un tiempo significativo en los árboles y, al mismo tiempo, caminaba eficientemente en el suelo.