En Peñico, en la costa centro-norte de Perú, se ha descubierto una ofrenda ritual que se remonta a 3.800 años. En las excavaciones dirigidas por la Dra. Ruth Shady Solís, salieron a la luz 43 objetos de madera y hueso que se estima fueron depositados hacia el 1800 a. C., durante la primera fase de construcción del principal edificio público.

La ofrenda apareció en un pequeño espacio delimitado por un semicírculo de cantos rodados y cubierto por una gran piedra. Entre los objetos hay figuras antropomorfas talladas, formas zoomorfas de ave, serpiente y rana, cuentas, conchas y fragmentos de piedra ornamental; algunos presentan rastros de exposición al fuego.

Se han identificado similitudes en el material, la manufactura y la iconografía con los asentamientos anteriores de la civilización Caral. Los hallazgos se interpretan como evidencia de que, tras un periodo de sequía, el pueblo de Caral fundó una nueva ciudad en Peñico y mantuvo sus prácticas rituales y tradiciones artísticas.