Científicos de la Universidad de Hong Kong demostraron que membranas de diamante policristalino, reducidas a un grosor extremadamente delgado, generan una señal eléctrica estable cuando se flexionan. Este hallazgo refuta directamente el consenso científico que sostenía durante siglos que el diamante no posee propiedades piezoeléctricas. Aunque el diamante es conocido por su dureza, conductividad térmica y resistencia química, su capacidad para generar electricidad mediante deformación mecánica nunca había sido considerada.

Los investigadores confirmaron que, mediante un nuevo método de desgaste de borde, lograron convertir el diamante en una membrana delgada y flexible que produce un voltaje claro al doblarse. Para descartar interferencias ambientales y efectos de fricción, los experimentos se repitieron bajo numerosas condiciones controladas. Las señales eléctricas surgen debido a estructuras asimétricas formadas en los límites de grano de los cristales de diamante.

La biocompatibilidad y estabilidad química del diamante aumentan el potencial de esta descubrimiento para aplicaciones en dispositivos médicos y sistemas de energía autónoma. En el futuro, membranas de diamante podrían utilizarse en sensores implantables en el cuerpo o en dispositivos que se autogeneren energía.