Dos equipos de científicos de Francia y China analizaron cráneos de perros y lobos de hasta 50.000 años de antigüedad para investigar el origen de la diversidad moderna de los perros. Los hallazgos indican que una marcada variación en la forma del cráneo de los perros ya estaba presente al inicio del Holoceno, hace aproximadamente 11.000 años. Esto sugiere que las diferencias actuales en tamaño y forma de los perros no se deben únicamente a la cría selectiva de los últimos 200-300 años, sino a un proceso mucho más antiguo.
Los investigadores reanalizaron los 17 cráneos disponibles que datan de entre 129.000 y 11.700 años atrás y determinaron que todos tenían una estructura similar a la del lobo. Esto indica que, incluso tras separarse de los lobos, las formas craneales de los perros no cambiaron inmediatamente, sino que comenzaron a diversificarse lentamente a partir de hace 11.000 años. Algunos cráneos de perros del Holoceno aún conservaban características similares a las del lobo.
Los científicos chinos estudiaron 73 genomas de perros de 10.000 años de antigüedad y descubrieron que los perros se movieron junto con las migraciones humanas en Eurasia oriental. Por ejemplo, los perros de una comunidad cercana a Eurasia occidental tenían orígenes orientales (árticos). Esto demuestra que los perros no solo sirvieron como compañeros, sino también como instrumentos de cambio cultural y comercio. El ADN de los perros lleva el rastro de las antiguas migraciones humanas y las conexiones sociales.
