Una gran empresa tecnológica pospuso el lanzamiento de sus gafas inteligentes hasta el último trimestre de 2027, citando como principal motivo los riesgos de privacidad inherentes a estos dispositivos.
La compañía planea implementar nuevas medidas de hardware y software, como la capacidad de detectar la manipulación de la luz de la cámara para desactivar el dispositivo, ofrecer un modelo sin cámara y evitar que el sistema de cámara actual permita grabar fotos o videos. También se evalúan características como no enviar datos recolectados a la nube, no someter imágenes grabadas a revisión humana y no usar las imágenes para entrenar inteligencia artificial.
Este retraso coincide con presiones regulatorias que aumentan las preocupaciones sobre la privacidad en espacios públicos; un estado de EE.UU. prohibió el uso de gafas inteligentes en salas de tribunal. La empresa destacó que las características planificadas aún no están definidas y que el diseño final sigue siendo incierto.
