Un experto eléctrico certificado, al acudir a una llamada de avería en una gran central fotovoltaica (PV), sufrió quemaduras en el rostro y los brazos en un 19 % a causa de un arco eléctrico de 480 VCC. El experto, al creer que la energía del sistema estaba cortada, introdujo unos alicates en el gabinete sin percatarse de que la disposición de la red difería del estándar.

El origen del error fue que los cables del transformador auxiliar permanecieron energizados en el lado de alta tensión a pesar de que el interruptor estaba en posición “abierto”; esta anomalía en la disposición del gabinete, combinada con la costumbre del experto y su suposición de “energía cortada”, creó un hueco mortal. Que los alicates desviaran la corriente hacia sí mismos en lugar de hacia el cuerpo y que el gabinete bloqueara la mayor parte del calor salvaron la vida del experto.

El experto, que trabajaba solo, no pudo usar la pantalla táctil con los dedos carbonizados y tuvo que llamar al 911 mediante el asistente de voz; el propietario del inmueble intervino hasta que llegó la ayuda. El incidente recuerda dolorosamente que, incluso cuando existen normas industriales, no se debe intervenir en ningún sistema sin verificar in situ la condición de “energía cero” en el momento de la operación.