Arqueólogos descubrieron los restos momificados de un perro sin pelo de 1.200 años en el sitio arqueológico Wari de Castillo de Huarmey, en la costa norte de Perú. Este hallazgo constituye la primera evidencia directa de convivencia entre humanos y perros en la zona.
El descubrimiento incluye un cráneo momificado de forma natural, piel sin pelo y orejas, junto con tres huesos de perro que demuestran que el primer premolar nunca se desarrolló. Los análisis isotópicos revelaron que los perros presentaban rastros alimentarios similares a la dieta humana, incluido el maíz, y la datación por radiocarbono confirmó una antigüedad de hasta 1.200 años.
Los investigadores señalan que algunos perros fueron enterrados con cuidado mientras que otros fueron dejados como desechos, y que presentan pocas marcas de corte; sin embargo, aún no está claro si los animales eran domésticos o considerados plagas. Esta incertidumbre subraya la necesidad de un examen más detallado de las relaciones entre animales y humanos en la sociedad Wari.
