Los investigadores de la Universidad de Würzburg analizaron en 2009 los llantos de 30 recién nacidos franceses y 30 alemanes, con edades de 2 a 5 días, utilizando software acústico. Demostraron que los bebés imitan los patrones de entonación del idioma de sus madres.

Los llantos de los bebés franceses presentan un patrón melódico que sube, con el pico de frecuencia al final, mientras que los de los bebés alemanes tienden a un pico temprano y una disminución. Esta diferencia corresponde exactamente a la entonación ascendente de las oraciones francesas y la entonación descendente del alemán.