Con 18 millones de habitantes, Shenzhen se ha convertido en una 'plaga' de motocicletas eléctricas en la vida cotidiana del ciudadano; los vehículos atraviesan cebra, aceras y escaleras, alterando por completo el orden del tráfico. Según datos oficiales, estos vehículos representan el 20% del desplazamiento urbano dentro de la ciudad, creando un serio problema de salud pública por conducción sin casco, sobrecarga y ajustes de velocidad excesiva; una encuesta de 3.000 personas en el sur de China reveló que los accidentes de motocicleta ya han alcanzado unas proporciones epidémicas.