Chandrasekhar, al enfrentarse a una objeción científica en su juventud, emigró de Europa a Estados Unidos. Esta experiencia dejó profundas huellas en su espíritu; sin embargo, no se quedó en la ira. Años después, en lugar de envidiar a Eddington, comenzó a comprender las oportunidades que este había perdido. Las pruebas que confirmaban la teoría de Eddington validaron la corrección del trabajo de Chandrasekhar en su juventud.

Chandrasekhar adquirió un dominio completo en cada nuevo campo antes de escribir libros sobre él y luego pasar a un tema completamente nuevo. Produjo obras fundamentales sobre temas que van desde enanas blancas hasta agujeros negros. En todo este proceso, su creencia siempre fue la misma: la física correcta es la física bella. Esta convicción era coherente con principios estéticos tomados de Shakespeare y Beethoven.

En la Universidad de Chicago, recorría largas distancias en invierno para impartir clases a solo dos estudiantes. Uno de estos estudiantes ganó el Premio Nobel en 1957. Transformó The Astrophysical Journal, que dirigía en el Observatorio Yerkes, en la revista de astrofísica más respetada del mundo. Estos logros no borraron completamente el rechazo de 1935, pero colocaron su legado científico en un marco más amplio.