La planta, que se está construyendo en Linyi, provincia de Shandong, en China, utiliza una nueva tecnología desarrollada por la empresa industrial de pirólisis Niutech. La instalación tiene como objetivo procesar 300.000 toneladas anuales de residuos de titanio-ferro de baja calidad para producir materiales ricos en titanio de alta pureza. Estos residuos no eran económicamente procesables con métodos tradicionales.

El nuevo proceso emplea pirólisis a baja temperatura (entre 550 y 600 °C) y un método de reducción in situ. En este sistema, los plásticos y otros residuos orgánicos se utilizan como agentes reductores. El sistema integra en una sola unidad el procesamiento de residuos sólidos, la concentración de residuos y el ciclo energético. En comparación con los métodos tradicionales de fusión, consume un 36 % menos de energía y emite un 40 % menos de dióxido de carbono.

La planta fue diseñada con sistemas de control automático y tecnologías dinámicas de sellado para optimizar la producción continua y a gran escala. Niutech señala que esta solución podría servir como modelo global tanto para la recuperación de recursos como para la descarbonización industrial.