La mañana del 28 de octubre de 2026, en el término municipal de Urda (Toledo), el tren AVE 2080 de Renfe, que cubría el trayecto Madrid-Sevilla, colisionó por alcance contra el tren Iryo 6076, que se encontraba detenido en la misma vía.

Como consecuencia del impacto, ambos trenes descarrilaron y varios vagones cayeron en el terraplén, resultando heridas al menos 17 personas.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el suceso de 'inexplicable' y recordó que se trata del segundo accidente grave de tren en lo que va de año, tras el ocurrido en enero en Adamuz (Córdoba).