Los físicos del Lawrence Livermore National Laboratory (LLNL) vaporizaron una muestra de diamante con láser en la Omega Laser Facility de la Universidad de Rochester, llevándola en una fracción de nanosegundo a temperaturas de la superficie del Sol y a presiones tres veces mayores que las del núcleo terrestre. Este experimento buscó imitar la formación de lluvias de diamantes en las capas internas de los gigantes de hielo Neptuno y Urano.
El punto de fusión medido mediante difracción de rayos X coincidió con el valor teórico, cerrando una diferencia del 20 % de los modelos basados en mecánica cuántica; además se descubrió que el diamante sólido tiene una densidad menor que la del carbono metálico líquido. Este hallazgo respalda la idea de que, bajo condiciones extremas de presión y temperatura, el diamante se funde y cae hacia el núcleo del planeta, generando la llamada “lluvia de diamantes”.
Los investigadores indican que estos resultados podrían ser una fuente del exceso de energía emitida por Neptuno y que los mismos principios físicos podrían aplicarse en instalaciones de fusión nacional (NIF) para fundir cápsulas de diamante con ondas de choque más suaves, aumentando la eficiencia energética en un factor de tres. Sin embargo, este aumento aún no es suficiente para alcanzar el punto de equilibrio ingenieril y se requieren más investigaciones para aplicaciones prácticas.
