Ankur Jain y su equipo, del Whitehead Institute del MIT, mostraron en un estudio publicado el 14 de agosto de 2026 en la revista Cell que las poliaminas evitan la toxicidad al unirse al hierro reactivo en las células.

Gracias a un rastreo genético a gran escala y a un nuevo sensor fluorescente de hierro que desarrollaron, observaron que la disminución de los niveles de poliaminas provocaba un aumento del hierro reactivo y una dependencia de GPX4; además, en células con bajas poliaminas se elevó una proteína que almacena el hierro en una forma mineralizada.

El estudio sugiere que este mecanismo podría arrojar luz sobre terapias contra el cáncer y la investigación de la enfermedad de Parkinson de inicio temprano, aunque el efecto directo del hierro en la neurodegeneración sigue sin estar claro; se planea utilizar el sensor en futuras investigaciones sobre envejecimiento y neurodegeneración.