En 2026, investigadores de la Universidad de Tübingen, en un estudio publicado en la revista Frontiers in Bird Science, identificaron las características sonoras que determinan cuán agradables se perciben los cantos de aves.

Se presentaron 123 llamadas de distintas aves a 84 voluntarios, quienes asignaron una puntuación de agrado en una escala de cinco. Los análisis mostraron que baja amplitud, alta frecuencia, ancho de banda estrecho y estructura compleja aumentan las puntuaciones, mientras que el nivel de conocimiento sobre aves no tuvo efecto.

El estudio se limitó a especies de aves comunes en Alemania y a un perfil de participantes restringido; factores no medibles como la frecuencia de los cantos podrían influir en los resultados. Los investigadores planean ampliarlo con diversidad cultural y pruebas en entornos reales.