En 1941, los británicos detectaron una nueva señal cifrada enviada por los alemanes. A diferencia de los mensajes cifrados en código Morse de Enigma, esta señal contenía código binario teletipo de alta velocidad. La máquina Lorenz, desarrollada por ingenieros alemanes, cifraba usando 12 ruedas giratorias. Bill Tutte, que comprendió el funcionamiento de este sistema, desarrolló un método estadístico para romper las claves.
Sin embargo, aplicar este método manualmente podía tomar meses. Para resolver este problema, el ingeniero Tommy Flowers diseñó una computadora electrónica llamada Colossus, que contenía 2.000 tubos de vacío. Esta máquina podía analizar mensajes cifrados leídos de cintas de papel perforado a una velocidad de 25.000 caracteres por segundo. Colossus descifró su primer mensaje en febrero de 1944, permitiendo el seguimiento en tiempo real de las comunicaciones de alto nivel del mando alemán.
Hasta el final de la guerra, 10 máquinas Colossus operaban en Bletchley Park. Estos sistemas revelaron en tiempo real los planes militares alemanes en los frentes oriental y occidental. En 2024, la IEEE reconoció a Colossus como un hito tecnológico y se colocará una placa conmemorativa en Bletchley Park.
