Una tienda de Comcast en Connecticut fue demandada por un empleado después de implementar un sistema de castigo en el que el empleado con menos ventas del mes recibía un pastel de crema en la cara.

El gerente de la tienda afirmó que esta práctica estaba diseñada para aumentar las ventas y la satisfacción del cliente.

Sin embargo, el empleado consideró que esta práctica era degradante y cruel, lo que lo llevó a renunciar.