Una investigación liderada por Tetsuhiro Hatakeyama en el Instituto de Ciencia de Tokio revela cómo una estrategia de vida aparentemente autodestructiva de la levadura ha podido conservarse durante millones de años. Los investigadores descubrieron que en entornos donde se alternan períodos de abundancia y escasez de nutrientes, esta estrategia puede mantenerse estable desde el punto de vista evolutivo.
Las células de levadura liberan toxinas al medio cuando los niveles de glucosa disminuyen. Las células que ya se han adaptado a estas toxinas sobreviven, mientras que las que llegan más tarde y no están adaptadas mueren. Esta estrategia de 'matar a los que llegan tarde' permite suprimir a las células sensibles a las toxinas durante los períodos de abundancia de nutrientes. Sin embargo, esta estrategia solo puede mantenerse estable evolutivamente en entornos donde se alternan períodos de abundancia y escasez de nutrientes.
La investigación sugiere que los entornos cambiantes pueden desempeñar un papel mucho mayor en la evolución de lo que se esperaba. Los sistemas de adaptación a toxinas similares pueden ser más comunes en microorganismos que experimentan períodos de abundancia de nutrientes pero que ocasionalmente enfrentan escasez.
