En España, en 1826 el consumo de leche era casi inexistente; la cifra per cápita anual rondaba los 12 litros, mientras que en la década de 1930 ascendió a 56 litros y en los años ochenta superó los 120 litros. Los investigadores de la UAB Ismael Hernández y la bióloga Carlota Calvo de Luis señalan que esta transformación fue posible gracias a la producción industrial, las redes ferroviarias, la cría selectiva y avances científicos como la pasteurización.