Las serpientes arbóreas marrones, que iniciaron en Guam a finales de la década de 1940 con una pequeña población, hoy cuentan con más de 30.000 individuos. Este éxito, como mostraron los análisis genómicos, fue posible gracias a variaciones estructurales en el ADN de las serpientes. Estas variaciones se concentraron particularmente en genes relacionados con la inmunidad y el olfato.
La nueva tecnología, al examinar grandes porciones del genoma, reveló miles de variaciones estructurales que antes pasaban desapercibidas. Estas variaciones ayudaron a explicar por qué las serpientes pudieron ser tan exitosas aun comenzando con una pequeña población. Sin embargo, aún se desconoce si estas variaciones existían antes de llegar a Guam.
Estos hallazgos son esperanzadores para los biólogos de conservación. Demuestran que poblaciones en peligro y expuestas a endogamia pueden poseer un potencial de adaptación mayor de lo que se había pensado.
