Las computadoras tradicionales intentan suprimir el "ruido" generado por el movimiento térmico de los átomos para realizar cálculos precisos. Sin embargo, un nuevo campo llamado cálculo termodinámico busca utilizar este ruido no como un enemigo, sino como una fuente de cálculo. Este enfoque propone aprovechar las fluctuaciones térmicas del universo para realizar cálculos, lo que promete un cambio de paradigma en la ingeniería informática.

Uno de los mayores beneficios de esta nueva generación de computadoras es su potencial para un consumo energético muy bajo y una disipación mínima de calor. Mientras que los dispositivos de alto rendimiento actuales luchan contra el consumo excesivo de energía y el sobrecalentamiento, las computadoras termodinámicas podrían ofrecer una solución sostenible. Los investigadores han demostrado mediante simulaciones en circuitos basados en silicio que los principios fundamentales funcionan.

El cálculo termodinámico se inspira en procesos naturales, como el uso de energía térmica ambiental por las proteínas para encontrar sus formas correctas. Los sistemas pueden resolver problemas al moverse hacia estados más estables y de menor energía en un paisaje energético. Este proceso puede ocurrir tanto en sistemas en equilibrio como en sistemas fuera de equilibrio que operan con un flujo constante de energía; los enfoques fuera de equilibrio tienen el potencial de ser más rápidos, ya que permiten completar cálculos dentro de escalas de tiempo específicas.

Empresas como Normal Computing han desarrollado circuitos analógicos capaces de resolver problemas matemáticos como la inversión de matrices utilizando estos principios. Además, se están investigando computadoras termodinámicas digitales basadas en silicio para tareas como la generación de imágenes y simulaciones moleculares. Esta tecnología tiene un potencial significativo para algoritmos de inteligencia artificial, operando con mucho menos energía que los sistemas actuales.

Aunque el campo del cálculo termodinámico aún está en sus primeras etapas, se compara con los pequeños ordenadores cuánticos de los años 90. A diferencia de los complejos y delicados sistemas cuánticos, las computadoras termodinámicas pueden construirse con resonadores semiconductores más simples, lo que ofrece esperanza para su futuro. Además, podrían proporcionar nuevas perspectivas sobre cómo funcionan los sistemas complejos naturales, como las células.