En Madagascar, algunos árboles de baobab, aunque parecían pertenecer a la misma especie, en realidad presentaban diferencias genéticas más profundas. Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison descubrieron que una especie llamada Adansonia bozy es endémica de Madagascar.

Estos árboles habían sido clasificados previamente como pertenecientes a otra especie de baobab malgache. Sin embargo, el análisis genético mostró que en realidad están más estrechamente emparentados con otros baobabs.

Este hallazgo podría generar cambios en la asignación de recursos de conservación hacia estos árboles amenazados.