Thomas Nguyen, que necesitaba una centrifuga para trabajos de laboratorio, decidió construirla él mismo al no encontrar un dispositivo adecuado en el mercado disponible. Con el objetivo de diseñar un modelo compatible con tubos cónicos de 15 mL, utilizó una Raspberry Pi Pico, una impresora 3D y un motor brushless A2212 junto con un controlador electrónico de velocidad de 30 amperios para crear una centrifuga de ángulo fijo.

El dispositivo incluye características de seguridad como un acelerómetro MPU-6050 y un sensor IR; el prototipo inicial ya ha sido creado y se encuentra en fase de pruebas.

El desarrollador está preparado para probar con productos de sangre reales después de validar la seguridad con agua teñida y glicerina.