En un canal de latrina de 1200 años en Éfeso, se encontraron dos bebés, probablemente gemelos. Fueron colocados en una tumba cuidadosamente preparada en un canal de baño romano abandonado. Este hallazgo muestra que los bebés no fueron abandonados, sino que se les preparó un lugar de descanso final.
Los huesos de los bebés indican que nacieron seis semanas antes de tiempo o murieron antes de nacer. Junto a ellos, se encontró un hueso extra de 5 milímetros de largo en la columna vertebral; este fenómeno solo se ha visto en otra tumba de bebé en una investigación previa. Este hueso adicional está asociado con problemas genéticos y de desarrollo.
No se sabe por qué los bebés fueron enterrados en un canal de latrina en lugar de en un cementerio. Sin embargo, permanecieron sin ser perturbados y en buen estado durante mil años. Este hallazgo muestra cómo las sociedades antiguas valoraban a los bebés.
