Los investigadores han demostrado que el cambio climático puede reducir los ácidos grasos omega‑3 esenciales en la vida marina. Un meta‑análisis publicado en 2026 en la revista Global Change Biology, que analizó 489 experimentos y 132 especies marinas, indicó que bajo escenarios de alta calefacción los niveles de EPA y DHA en los peces pueden disminuir hasta un 50 %.
El estudio evaluó por separado el calentamiento oceánico y la acidificación. Un aumento de 0‑6 °C (como el observado en olas de calor marinas) provocó una reducción del 19 % en los peces, del 34 % en las algas y del 51 % en los invertebrados; con temperaturas superiores a 10 °C la disminución alcanzó hasta el 50 %. El efecto de la acidificación resultó ser más limitado en comparación con el calentamiento.
La disminución de los niveles de omega‑3 representa un riesgo para los animales en los niveles superiores de la cadena alimentaria y para la salud humana, especialmente cuando se combina con una baja calidad dietética en regiones tropicales. Los investigadores subrayan la importancia de reducir urgentemente las emisiones de gases de efecto invernadero y de convertir los residuos de pescado en productos ricos en omega‑3.
