Investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL) bombardearon muestras de diamante con láser para ablatar material de la superficie y enviar una onda de choque hacia el interior, y rastrearon el proceso de fusión en tiempo real con datos de difracción de rayos X. Con este método se midió la temperatura exacta de fusión del diamante bajo presión extrema y se demostró que las estimaciones experimentales previas eran erróneas en cientos de grados.