Las investigaciones clasifican a las personas en cuatro tipos bucales: los 'masticadores', que trituran el alimento inmediatamente con los dientes; los 'aplastadores', que lo presionan contra el paladar con la lengua; los 'succionadores', que saborean succionando antes de tragar; y los 'crujidores', que buscan el sonido de la fractura.

En experimentos con chocolate con sabor a menta, los masticadores liberaban mentol de forma brusca e intensa, mientras que en los succionadores la liberación era gradual y resultaba más agradable.

Esta diferencia demuestra que un mismo alimento puede generar perfiles de sabor distintos para cada persona.