La hipótesis que Darwin planteó en su obra 'Plantas insectívoras' y que no logró demostrar en vida ha sido validada 150 años después por un equipo internacional de investigación.
La especie Saxifraga candelabrum, a pesar de su apariencia delicada, es capaz de atraer insectos mediante compuestos volátiles, retenerlos con glándulas pegajosas y digerirlos con la enzima fosfatasa para obtener nitrógeno.
Este mecanismo demuestra que la planta es plenamente carnívora.
