El agujero de ozono sobre la Antártida en la temporada 2025 se registró como el quinto más pequeño desde 1992; su área media máxima descendió a 18,71 millones de kilómetros cuadrados y se cerró casi tres semanas antes de lo habitual, reforzando la tendencia de recuperación. Los científicos analizaron 15 años de datos y confirmaron que el aumento de ozono observado desde 2005 se debe principalmente a la reducción de CFC y otras sustancias agotadoras del ozono lograda gracias al Protocolo de Montreal.